Independientes de la Guardia Civil (IGC) muestra su indignación por conceder la Cruz al mérito de la Guardia Civil en su categoría de Plata a la primera mujer trans a la que se le aprobó el cambio de nombre y sexo en su DNI

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Independientes de la Guardia Civil (IGC) muestra su indignación por conceder la Cruz al mérito de la Guardia Civil en su categoría de Plata a la primera mujer trans a la que se le aprobó el cambio de nombre y sexo en su DNI

Independientes de la Guardia Civil (IGC) muestra su indignación tras la publicación en el Boletín Oficial de la Guardia Civil la condecoración de Manuela Saborido Muñoz, conocida bajo el nombre artístico de Manolita Chen, quien es reconocida por ser la primera mujer trans a la que se le aprobó el cambio de nombre y sexo en su DNI.

La Benemérita le ha concedido con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Virgen del Pilar del próximo 12 de octubre la Cruz al mérito de la Guardia Civil en su categoría de Plata, que representa una de las máximas condecoraciones dentro de la Guardia Civil, y al alcance de muy pocos agentes.

Para la concesión de la Cruz de Plata se deben de haber realizado hechos que supongan una relevante colaboración con la Guardia Civil o revistan, por su naturaleza, un carácter o mérito tan relevante que requieran el alto reconocimiento y esta especial distinción.

Las propuestas para su concesión se elevan por conducto reglamentario y son informadas por los sucesivos escalones de mando hasta llegar en última instancia al Director General de la Guardia Civil, que formula la correspondiente propuesta al Ministro del Interior, que previa conformidad del Ministro de Defensa otorga estas distinciones.

Desde IGC denuncian que, en apariencia, no existen hechos meritorios relevantes que justifiquen de forma objetiva tal galardón, mientras que existen miles de guardias civiles que han puesto sus vidas en grave peligro a lo largo de este último año para garantizar la seguridad ciudadana y que no han sido reconocidos de forma alguna.

Esta condecoración no hace más que aumentar el sentimiento de abandono de miles de guardias civiles que ven como su trabajo diario no es reconocido por parte de las Autoridades competentes, y supone un nuevo golpe, esta vez emocional, para todo el colectivo

Al creciente número de agresiones a los agentes así como a la falta de recursos humanos y materiales que dificultan el desempeño de los cometidos policiales, se suma ahora un nuevo acto de burla hacia el colectivo benemérito, que ve como desde el vértice de la pirámide de mando se anteponen otro tipo de intereses antes que el reconocimiento de sus propios agentes.

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