El CEL valora positivamente los datos del paro

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Continúa la tendencia positiva en el mercado de trabajo de la provincia con una caída del paro en octubre del 1,92%, respecto al mes anterior, lo que supone que hay 534 desempleados menos y que el número total de parados ha descendido hasta las 27.243 personas.

No todos los sectores se han comportado positivamente en un mes como octubre que suele arrojar datos negativos en cuanto al empleo. Agricultura e Industria generaron nuevos parados pero el sector Servicios, Construcción y el apartado de sin empleo anterior lograron compensarlo y acentuar la línea descendente del paro que acumula ocho meses de bajadas.

Si observamos la comparativa anual tenemos que felicitarnos por los 4.671 desempleados menos que tiene la provincia. Es un significativo descenso del paro del 14,64% interanual en sintonía con la caída en Castilla y León (14,26%) y de la media española (14,87%).

Sin embargo, sigue preocupándonos que el mercado laboral dependa excesivamente del sector servicios – el 67% del paro corresponde a este sector- y que la industria no logre remontar al mismo ritmo que lo hacen otras actividades y siga perdiendo trabajadores.
Si el dato del paro ha sido positivo, no lo es tanto el referido a las afiliaciones a la Seguridad Social que han vuelto a bajar un 0,41% en octubre, con 656 afiliados menos, siendo León una de las tres provincias de la Comunidad donde cayó el número de cotizantes. A pesar de ello, la evolución interanual es positiva por cuanto las afiliaciones crecieron un 1,93% y contabilizamos 3.048 afiliados más que hace un año.

Por lo que respecta a los ERTE, la evolución sigue siendo positiva y se han registrado 249 trabajadores menos acogidos a este sistema de protección, aunque todavía sigue afectando a 1.124 personas en la provincia.
Estamos encarando la parte final del año y desde el CEL valoramos positivamente que hayamos recuperado los niveles de empleo prepandemia, no obstante, llamamos a la prudencia porque se ciernen sobre nosotros noticias no tan esperanzadoras como la escalada de los precios que puede desencadenar una crisis de consumo y desaliento en la inversión; el encarecimiento de la energía; la crisis de suministros; las incógnitas de cómo quedará la reforma laboral y si seremos capaces de gestionar y aplicar los fondos europeos para que lleguen a la economía real. Posibles amenazas que afectarán directamente a la actividad empresarial y al empleo.

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