El BOP de León: 186 años de historia con 245 números y 9.000 anuncios al año

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El primer número se publicó el martes 3 de septiembre de 1833 obligando a todos los ayuntamientos a suscribirse por el precio de 5 reales y diez maravedíes al mes

Desde 2005 el boletín puede consultarse en la página web de la Diputación provincial siendo el último día de 2009 cuando se imprimió en papel por última vez

 El primer Boletín Oficial de la Provincia (BOP) de León se ponía en circulación el 3 de septiembre de 1833, martes. Había establecido el intendente de la provincia de León, Manuel Vela, en la circular que hizo llegar a las Justicias y Ayuntamientos a mediados de agosto de ese año, que el boletín se publicaría los martes y los viernes por precio de cinco reales y diez maravedíes mensuales, franco de porte. Con la puesta en marcha de esta publicación periódica se cumplía con el mandamiento de la Real Orden de 20 de abril de 1833, que obligaba a todos los ayuntamientos a suscribirse en las condiciones ya citadas y permitía a particulares hacer lo propio por el precio de 5 reales al mes en la capital y 8 en la provincia por los gastos de correo.

La imprenta de Pedro Miñón fue la primera en llevarse la contrata del BOP, que fue saliendo a adjudicación año tras año, con más o menos controversias en el procedimiento, hasta que en 1881 el boletín pasa a ser editado por la imprenta de la Diputación Provincial de León.

Desde aquel martes de septiembre de 1833 se han publicado alrededor de 40.000 boletines. Primero fueron dos días por semana, luego tres y, ya con imprenta propia, se empezó a sacar de lunes a viernes, tal y como se sigue haciendo 186 años después. Se publican anualmente 245 números con una media de 9.000 anuncios al año.

Actualmente, constituye un medio de comunicación oficial de contenido exclusivamente administrativo, pero su colección histórica es fuente de conocimiento de la historia de la provincia. En sus páginas se encuentra la formación de ayuntamientos, datos de la población de los pueblos leoneses, artículos sobre las plagas en agricultura o anuncios de la pérdida o el hallazgo del ganado de algún vecino, además de artículos que bajo el epígrafe de ‘Variedades’ instruían o aleccionaban acerca de distintos temas.

El primer número del boletín, con un formato de 22 por 16 centímetros, en un folio en dos pliegos de papel hecho a mano, texto a una columna y modesta cabecera, se inauguraba con una circular del Intendente de León reclamando el pago de las deudas en contribuciones y amenazando con apremios: «Se han vencido los dos primeros trimestres del corriente año, y pronto se vencerá el tercero, y es el día en que muchos ayuntamientos de la provincia faltando a su obligación y desconociendo sus verdaderos intereses, no han entregado en la Real Tesorería el importe de las reales contribuciones, que están obligados a recaudar», decía en el primer párrafo.

Aunque con la puesta en marcha del Boletín se puso fin a las ‘veredas’, sistema que se presenta en los escritos de la época como muy gravoso e ineficaz para los ayuntamientos, no dejó de haber pueblos que protestaran por el cambio, como es el caso de Laguna de Negrillos, Redipollos, Vegamián o Laguna Dalga. Por ello, fueron constantes las proclamas en el propio diario de avisos recordando la obligatoriedad de la publicación por mandato legal. Una de las principales quejas era que no se enviaba directamente a los regidores, sino a las Jurisdicciones, Hermandades, Merindades… a las que se instaba a reunirse una vez a la semana. Incluso llegó resolver el subdelegado de Fomento de la época, Jacinto Manrique, que se imponía «la forzosa obligación de que en los domingos de todo el año, y después de celebrar el santo sacrificio de la misa parroquial, hayan de reunirse donde tengan costumbre de celebrar sus actas (Justicias y Ayuntamientos), convocando a todos los vecinos que quieran concurrir» para leer públicamente los boletines oficiales.

El tiempo acabó por convertir a este diario en un instrumento imprescindible de la comunicación entre la administración y los ciudadanos.

Actualmente, el BOP se haya regulado por la ordenanza de gestión del servicio público del Boletín Oficial de la Provincia de León siguiendo las directrices de la Ley 5/2002, de 4 de abril, que lo definen como un servicio público de carácter provincial, competencia propia de las diputaciones.

La Ley 11/2007 marcaría las pautas que permitirían el acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos. Así, en el año 2005 el BOP se incorpora a la página web de la Diputación de León permitiendo su consulta diaria en internet, si bien hasta el último día de 2009 convivió con la edición en papel. El formato electrónico, además de garantizar la universalidad y gratuidad del boletín, ha permitido un importante ahorro de papel a la institución provincial, al tiempo que ha hecho accesible el envío de anuncios y edictos a través de la sede electrónica a los interesados.

Hoy en día, quizá los más asiduos lectores sean los empresarios y contratistas, las administraciones públicas y, en menor medida, los ciudadanos, que aunque con escasa costumbre de consultar sus ejemplares podrían encontrar asuntos de su interés, como convocatorias de ayudas o información de utilidad provincial, municipal y de trascendencia judicial.

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